Bruselas sienta las bases para impulsar la economía colaborativa

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CLAVES:

  • La Comisión pide a los países miembros que la prohibición sea la última opción.
  • Consideran que promover este tipo de empresas contribuirá al crecimiento económico y a la creación de empleo.
  • En materia fiscal, el discurso de Bruselas es que por supuesto que este tipo de nuevas empresas tiene que pagar los impuestos correspondientes.
  • El texto no es vinculante, pero Bruselas advierte que cualquier restricción que crea injustificada a este sector puede acabar con una denuncia ante la justicia europea.
  • Europa no regulará el crowdfunding por el momento.

La economía colaborativa debe ser vista como una oportunidad más que una amenaza para los negocios tradicionales. Este el punto de partida con el que la Comisión Europea presentaba, el pasado jueves, un paquete de directrices para aclarar los derechos y obligaciones de estos negocios y dar orientaciones a los gobiernos de la UE.

El objetivo, según señalan fuentes del Ejecutivo comunitario, es crear “un marco que permita a nuevas empresas emerger” y “dar claridad sobre cómo aplicar la legislación existente con vistas a reducir la fragmentación en Europa y lograr una cierta armonización. Y es que, mientras Reino Unido, por ejemplo, se ha mostrado receptivo ante este fenómeno, hay otros países que se han posicionado en contra. Es el caso de Francia, enfrentado a Uber o Alemania con multas a quienes ofrecen sus casas en subalquiler.

Más allá de esos criterios generales, el texto es poco preciso en lo que puede o no puede hacer cada país.

El Ejecutivo comunitario admite que el texto no es vinculante, pero advierte de que con estas directrices examinará la actuación de los Gobiernos y desempeñará su papel como guardiana de los tratados europeos, también “ante el Tribunal de Justicia de la UE”. Es decir, Bruselas advierte a los Estados de que cualquier restricción que crea injustificada a este sector puede acabar con una denuncia ante la justicia europea.

Prohibir, la última opción.

Una de las principales recomendaciones de la Comisión, a los entes regulatorios de los países miembros, es que la prohibición de trabajar a estas empresas sea realmente la última opción y que, en la medida que puedan, la eviten ya que no sirve de nada prohibir una actividad de este tipo en Europa que, sin ninguna duda, se desarrollará en otra parte del mundo.

La economía colaborativa es una oportunidad para consumidores, emprendedores y pymes siempre que se haga bien, por lo que invitamos a los países a revisar sus regulaciones para adaptarlas a estas nuevas actividades”, aseguró Elzbieta Bienkowska, la comisaria europea de Industria.

La comisaria de Emprendimiento y Pymes, Bienkowska, durante una rueda de prensa sobre la aplicación de la legislación comunitaria a la economía colaborativa. Fuente: EFE.
La comisaria de Emprendimiento y Pymes, Bienkowska, durante una rueda de prensa sobre la aplicación de la legislación comunitaria a la economía colaborativa. Fuente: EFE.

Además, el Ejecutivo comunitario considera que promover este tipo de empresas contribuirá al final al crecimiento económico y a la creación de empleo ya que, según él, a medida que se destruyen unos empleos se crean otros nuevos.

El texto anima a los Estados a simplificar las normas para que los participantes en este sector puedan cumplir. También deja a criterio de los países decidir si entre las empresas intermediarias y los particulares que prestan el servicio existe o no una relación laboral.

Sin dar nombres concretos, Bruselas concluye que no se deberían exigir licencias para operar a plataformas que “solo actúan como intermediarias entre consumidores y quienes ofrecen el servicio”. Y cita como ejemplos de lo que no debería estar sujeto a licencia los casos más conocidos de empresas colaborativas: transporte y alojamiento.

Para fijar normas claras, la Comisión invita a establecer umbrales de ingresos a partir de los cuales la actividad pueda considerarse más cercana a lo empresarial y, por tanto, sujeta a obligaciones.

Tres países investigados.

Bruselas investiga en este momento a Alemania, Francia y España ante las sospechas de que sus legislaciones en materia de transporte puedan estar en la práctica impidiendo la actividad de empresas de economía colaborativa, como es el caso de Uber.

Otro de los asuntos de este sector que ha generado polémica ha sido el relativo a la relación contractual de los empleados de este sector ya que, por ejemplo, los conductores de Uber no son empleados de la empresa sino autónomos.

El ámbito fiscal también sirve de arma arrojadiza entre unos y otros ya que es habitual escuchar cuando uno sube a un taxi las quejas de éstos sobre los impuestos que tienen que pagar, el coste de la licencia, etc, frente a los coches de Uber, cuyos propietarios apenas pagan impuestos. En este aspecto el discurso de Bruselas es que por supuesto que este tipo de nuevas empresas tiene que pagar los impuestos correspondientes.

Documento completo: European Comission – A European agenda for the collaborative economy.

EC

COMISIÓN EUROPEA. A European Agenda for the collaborative economy. 02 de Junio de 2016 [consultado 06-06-2016]. Disponible en: http://ec.europa.eu/news/2016/06/20160602_en.htm

Europa no regulará el crowdfunding, de momento.

Sin embargo, la Comisión Europea cree que no existen “argumentos sólidos” que justifiquen la necesidad de regular el sector del crowdfunding a nivel comunitario. En un informe sobre este sector, que publicaba el pasado mes de Mayo, la institución se basa en que es una práctica que cambia “rápidamente” y que los marcos legales nacionales que se han establecido tienen un enfoque local.

La Comisión señala que varios Estados miembros han establecido marcos jurídicos nacionales para apoyar el crecimiento de este sector y asegurar una protección adecuada para los inversores. Así, Bruselas apunta que estos regímenes son consistentes con los objetivos y los resultados que buscan, pero que están adaptados a los mercados locales y cuentan con enfoques legales domésticos. Por ello, el Ejecutivo comunitario defiende que, dado que el crowdfunding es principalmente local y se trata de un sector que cambia rápidamente, no hay “argumentos sólidos” que justifiquen una regulación a nivel comunitario.

No obstante, desde Bruselas han afirmado que seguirán analizando la evolución del crowdfunding y que se reunirán dos veces al año con las autoridades y con actores del sector, de forma que se asegure que es capaz de responder a tiempo en caso de que sea necesario plantear una convergencia legal a nivel europeo. En paralelo, la Comisión Europea ha apuntado que, a pesar de que en la actualidad sigue siendo una fuente de financiación pequeña, el crowdfunding tiene el potencial para convertirse en una fuente de financiación “clave” para pymes a largo plazo.

Documento completo: EC – Crowdfunding in the EU Capital Markets Union.

EC2

COMISIÓN EUROPEA. Crowdfunding in the EU Capital Markets Union. 03 de Mayo de 2016 [consultado 06-06-2016]. Disponible en: http://ec.europa.eu/finance/general-policy/docs/crowdfunding/160428-crowdfunding-study_en.pdf

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